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EL CIVISMO COMO HERRAMIENTA SOCIAL

Por: César Sotomayor Sánchez. Notario Público Número 11, Autor de los libros: “Esencia Social” y “Esencia de la Representación” y miembro de la Academia de Derecho Notarial del Ilustre Colegio de Abogados del Estado de Puebla.

En mi libro “Esencia Social” trato el tema del Civismo como un eje importantísimo para el desarrollo de las sociedades, que enmarca el respeto y solidaridad como herramienta para una mejor convivencia.

Es un concepto que poco a poco se ha desterrado y que por mucho tiempo fue una forma muy clara de aglutinar los valores o normas que regían en una sociedad, y que, aunque no eran leyes, de una u otra forma se aplicaban y respetaban.

Su definición es muy corta, por lo que se puede mencionar que es el celo por las instituciones e intereses de la patria además de un comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública. De acuerdo con ellas todos los ciudadanos deberíamos estar siempre interesados en nuestra patria y comportarnos bajo una sana convivencia pública, pero desgraciadamente esto no es así, y cada día el desprecio por las instituciones y el nulo interés por una buena relación con los que nos rodean es nuestra triste realidad.

A lo largo de los años el civismo ha figurado en los modelos estudiantiles del país ya que ha funcionado para fortalecer la identidad de los mexicanos y el arraigo con muchas costumbres, transportándonos a 1972, época en que México se recuperaba de uno de los episodios sociales que le marcaron en lo político y que provocó el despertar e involucramiento de la sociedad civil; el Gobierno promovió una reforma educativa, que entre muchas cosas fortalecía al civismo y la ética como parte fundamental de las Ciencias Sociales. Así, buscaba darle mayor solidez a esas materias que incidían en la recomposición del tejido social y de una u otra forma, buscaba replantar y fortalecer el vínculo de los mexicanos con su país. Esa reforma estuvo vigente por varios años, por lo que me atrevería a asegurar que, por experiencia propia, cumplía con su función. Paulatinamente, a partir de 1993 empezaron a incluirse otro tipo de contenido en las diferentes materias hasta que, en 2002, desaparecen por completo los temas de civismo y ética de los planes de estudio y libros de texto, quedándose en esta época a incluso omitir algunos acontecimientos de la historia del país.

Más allá de que exista una materia en un plan de estudios cuya inclusión, obviamente es muy importante y bienvenida, regresamos a las definiciones si tomamos algunos aspectos de la forma en que el civismo evoluciono, encontraremos que el celo por los intereses de la patria, y el comportamiento respetuoso del ciudadano fueron fundamentales para el fortalecimiento del comportamiento cívico, aspectos que se transmitían de generación en generación.

Es así como el civismo debe de ser fortalecido en la formación de las nuevas generaciones no como una cartilla moral, sino como una forma de vida que permita que la sociedad se mueva al rededor de la responsabilidad personal, de la solidaridad y el respeto a los demás, con ello sin duda mejorara la convivencia en nuestras calles, colonias y ciudades. El llamado hoy es a la reorganización de los valores cívicos de todos los mexicanos.

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