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Que difícil es hablar del policía.

Por: Mtro. Jorge David Cervantes, Maestro en Seguridad Pública y Ciencias Policiales, Catedrático Universitario y miembro de la Academia de Seguridad Pública del Ilustre Colegio de Abogados del Estado de Puebla

INTRODUCCIÓN.

A lo largo de mi vida como docente me he enfrentado a varios dilemas, entre los cuales el más difícil es el de investigar, no sabría cómo explicarlo amable lector, sobre todo cuando se tocan temas tan difíciles como el que hoy pretendo escribir, hablar del policía en México representa muchos significados, pero el principal sinónimo de ellos es el de corrupción, (percepción social ampliamente difundida), esto sin tomar en cuenta a los criterios que a lo largo de la historia han estado y siguen estando presentes en nuestros días.

De lo anterior me nacen muchas inquietudes, como el hecho de lo que significa ser policía en nuestro país, cómo debe ser un policía y sobre todo el contacto ciudadano con el policía. Dentro de esta pequeña investigación pretendo dar un análisis general de lo que es esa institución que para muchos es odiada y para otros temida,lo que no se puede negar es la suma importancia para salvaguardar el orden institucional de los gobiernos de carácter federal, estatal  y municipal.

CONCEPTO DE POLICÍA.

La palabra “policía” proviene del latín politeia, pero es menester aclarar que esta palabra es más aceptada del vocablo griego polis que significa ciudad, de donde derivó politeia, que califica la conducta arreglada de los ciudadanos con el gobierno, es decir calidades cívicas del individuo.

Por lo tanto, la policía es una fuerza del estado que se encarga de mantener el orden público y garantizar la seguridad de los ciudadanos de acuerdo a las órdenes de las autoridades políticas.

Cuando dicho término se escribe con P mayúscula, se refiere a un determinado cuerpo policial, por el contrario cuando se escribe con p minúscula, nos estaremos refiriendo a un elemento o miembro perteneciente a un determinado cuerpo policial.

Por otro lado, entenderemos que la policía es una fuerza de seguridad encargada de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos mediante el monopolio de la fuerza que se encuentra sometida a las órdenes del estado.

De los anteriores conceptos, se deriva que el control del estado hacia la población la ejercerá por medio de la policía, de la siguiente manera:

  1. Es una actividad realizada por la administración pública y no por otro poder el poder público.
  2. Realizada por su propias potestades, siendo así una actividad del derecho público.
  3. Se ejerce sobre la limitación de los derechos administrados. (Las limitaciones recaen no sobre el derecho mismo, sino sobre su ejercicio).
  4. Mediante el ejercicio de la coacción, por lo tanto el estado proporcionará partidas presupuestales para la capacitación de los elementos policiacos.

ELEMENTOS DEL DERECHO DE POLICÍA.

1.- Libertades individuales.- El código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley (aprobado por la Asamblea General delas Naciones Unidas en 1979) y el Código europeo de ética policial (adoptado por el Consejo de Europa en 2001), el uso de la fuerza queda limitado a los principios rectores de la necesidad y de la proporcionalidad.

La necesidad se refiere al carácter excepcional de la medida y del recurso a ella, es decir, el poder arrestar a un individuo que ofrece resistencia, en cuanto a la proporcionalidad es recurrir de forma graduada a la fuerza física o a herramientas no letales o letales, para controlar al individuo infractor.

2.- Función preventiva.- Por prevención entendemos de manera simple el hecho de tomar las precauciones necesarias para evitar una conducta contraria a la ley.

Por tal motivo creo necesario citar un concepto simple de lo que es la criminología: “Es una rama de las ciencias sociales, que estudia de forma individual y sintética los modelos de comportamiento del ser y las causas por las cuales se produce y se genera una conducta antisocial produciendo una desviación social, así como también establece los márgenes de conducta para crear mecanismos de control social, como parte de prevención para la sociedad”. Autor: Jorge Pérez Ortiz. (Maestro de Criminología).

En ese sentido, la Policía deberá implementar las políticas de prevención que estime necesarias, para impedir que los delitos se produzcan, debiendo aclarar que esa política no solo debe basarse en la capacitación de los elementos, sino que debe abarcar un contacto constante con la ciudadanía que es el factor vulnerable y en donde en la mayoría de los casos se origina el delito. Por eso repetiré: Todo policía debe ser criminólogo, pero no todo criminólogo debe ser policía.

3.- Seguridad Pública.-  Por lo que se refiere a este derecho, el artículo 21 de nuestra Constitución Política define que la Seguridad Pública, que es aquella que estará a cargo de la Federación; Estados y Municipios, de tal forma que se entenderá que el Estado es el único en brindar la seguridad que el país necesita.

4.- Poder del policía.- Es la potestad normativa que posee el estado de regular los derechos individuales en áreas de interés general, que no deben confundirse con policía, que es la función administrativa de poner en ejecución las normas que dicta el poder legislativos. Sin embargo, la noción poder de policía se presta a equívocos, el aditamento de poder, es uno solo, es decir el estado ejerce su poder a través de los poderes de la unión y no como se conceptualiza el poder como medio de represión.

5.- Orden público.- Para que los miembros de un cuerpo policiaco puedan ejercer su trabajo, el estado les otorga cierta atribuciones como es en resumidas cuentas el uso legítimo de la fuerza, es decir poder arrestar, buscar, aprehender a quienes infrinjan la ley, incluso les da la potestad de privar de la vida a quienes en causas extremas pongan en peligro la estabilidad del estado o de la ciudadanía.

Finalmente diré, que todo ha quedado escrito en discursos, eso sí, llenos de buena voluntad, pero carentes de una aplicación real y sobre todo de impacto en la sociedad.

Hoy los altos mandos policiacos han pretendido hacer algo, pero su inexperiencia los ha llevado a cometer grandes errores, entre esos errores sobresale el hecho de que no tienen el perfil de ser policía, nunca han estado en la línea de fuego, siempre sentados atrás de un escritorio pretendiendo componer lo descompuesto, y los únicos paganos son nuestros elementos que día a día exponen su vida para salvaguardar la nuestra, y voy más lejos: al final la sociedad sale pagando lo anteriormente expuesto.

Sea pues este trabajo un intento de poner al alcance de todos lo que es ser policía.

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La faena: costumbre vs ley

Por: Mtro. Ricardo de Jesús Saldaña Arellano. Presidente de la Delegación Cuetzalan del ICAEP A.C., miembro de la Academia de Derechos Humanos y de Grupos Indígenas del Ilustre Colegio de Abogados del Estado de Puebla y Catedrático Universitario. 

 

No cabe duda que la sierra norte de Puebla, es un paraíso: vegetación abundante, vistas espectaculares, fauna impresionante, hermosas cascadas, y pueblos pintorescos, que son la cereza en este ¡gran pastel!

Pero sin lugar a dudas, lo más bonito es encontrar a la gente que ahí vive, que a pesar de las carencias que tienen, siempre te reciben con una sonrisa, sí son nuestros pueblos indígenas u originarios, que pareciera, se han quedado atrapados en el tiempo y que aún conservan su lengua materna, su vestimenta y sus costumbres.

Pero no todo es color de rosa en estos pueblos, ya que también existen problemas y una nueva modalidad de conflicto, que están enfrentando estos pueblos, es en torno a la obligación o no de realizar una de las costumbres más apegadas a estos pueblos y que son las faenas. Y es en este tema, en donde me inspiro para llevar a cabo este artículo.

¿Pero que es la faena? primeramente  es  necesario  identificar la  práctica  conocida  como  tequio,  faena  o mano vuelta a fin de tener una noción de la misma. “La  faena  o  tequio  es  el  trabajo  colectivo  que  todo  vecino  del  pueblo  debe  a  su  comunidad” por  ejemplo  en muchas comunidades sucede,  que  la  mayoría de los hombres presta servicio haciendo limpieza de caminos o calles, en la  construcción  o  mantenimiento  de  las  escuelas,  en  la  preparación  de  fiestas  religiosas y en el arreglo de la comisaría y de la capilla. Este trabajo viene siendo parte de la conservación y supervivencia de los pueblos y comunidades indígenas.

Como muchas tradiciones indígenas, los orígenes de la faena o tequio se remonta a las primeras décadas de la dominación española, donde el tequio, era un tributo que  se  pagaba  en  forma  de  faena  o  trabajo. Por  lo  que podemos definir que “ la  faena”  es  el  trabajo  del  pueblo  no  remunerable,  en  beneficio  de  la  colectividad que realizan las persona indígenas, de manera voluntaria u obligatoria con  cierta  temporalidad  o  con  motivo  de  alguna  necesidad;  son  decididas  por  la  comunidad  o  por  sus  autoridades  formales  o  consuetudinarias  y  el  no  realizarlas  tiene como consecuencia la imposición de ciertas sanciones sociales o jurídicas.

 ¿Obligatorio o Voluntario?

La    identificación  del  modo  en  el  que  la  persona  expresa  su  voluntad  en  relación  con la faena o tequio permite deslindar los aspectos problemáticos en derecho. De esta manera si la persona participa en la toma de decisión, o bien acepta expresa o tácitamente llevar a cabo un tipo de servicios personales en beneficio de ciertas personas  o  de  una  colectividad,  no  existe,  en  principio,  ningún  impedimento  constitucional  o  legal.  La  forma  de    expresión  anterior  no  representaría  contradicción  entre  el  orden  consuetudinario  indígena y el derecho positivo.

Pero que pasa, en el caso de que un individuo no acepte realizar la faena; aquí es donde se da realmente la problemática, ya que las  autoridades  locales  se  enfrentan  entonces  ante  la  disyuntiva  de  castigar  a estas personas, con multas, cortes de agua o días de cárcel, y ser ellos mismos denunciados por abuso  de  autoridad, por lo que se crea un debate entre la ley y la costumbre. Es entonces donde entran en juego una diversidad  de consideraciones acerca de la licitud  o  ilicitud  de  tal  práctica  y  consecuentemente,  las  posturas  encontradas  entre  quienes  ven  en  tal  caso  la  necesidad  de  incorporar  al  derecho  positivo  el  reconocimiento  de  esa  costumbre  y  quienes,  desde  la  posición  contraria,  la  ven  como un caso típico de sacrificio indebido de los derechos del individuo frente a la comunidad.

Para  abordar  la  cuestión  debe  examinarse  que  la  Constitución  Política  de  los  Estados  Unidos  Mexicanos,  establece  en el   artículo   5º    constitucional, que “Nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales, sin la justa  retribución  y  sin  su  pleno  consentimiento,  salvo  el  trabajo  impuesto  como  pena por la autoridad judicial” y el párrafo cuarto del mismo artículo menciona que en  cuanto  a  “servicio”    solo  podrán  ser    obligatorios,  en  los  términos  que  establezcan  las  leyes  respectivas,  el  de  las  armas  y    los  jurados,  así  como  el  desempeño   de   cargos   concejiles   y   los   de   elección   popular.   Las   funciones   electorales   y   censales   tendrán   carácter   obligatorio   y   gratuito,   pero   serán   retribuidas    aquellas    que  se  realicen  profesionalmente  en  los  términos  de  esta  Constitución    y  las  leyes  correspondientes.  De  acuerdo  a  lo  anterior  solamente  estos  y  no  otros  serán  constitucionalmente  válidos.

¿Es justificable la faena? es  necesario  resaltar  que  cuando  uno  se  encuentra  en  estas  comunidades  las  cosas  se  ven  de  otra  forma.  El  conocer  qué  importancia  tiene  la  vida  en  comunidad,  el  cómo  se  han  organizado  para  poder  salir  adelante,  ya  que  desgraciadamente  muchas  de  estas  comunidades,  por  su  misma  lejanía, se  encuentran en el olvido y no van a estar esperando a que el gobernante cumpla su obligación, por  su  propia  conveniencia  ellos  mismos  se  comprometen  a  trabajar  por  sus  comunidades.

Es  cierto, quizá  para  muchos, que esta costumbre se vea  como  algo  injusto,  pero  en  la  cosmovisión  indígena,  no  puede  verse  así,  ya  que  como  lo  dije  anteriormente,  la  gran  mayoría  está  de  acuerdo  en  hacerla, tal y como lo he escuchado en voz propia de la gente y su única molestia es que  algunas  personas  de  la  misma  comunidad  se  niegan  a  trabajar  y  piden  por  ello  que  se  castigue  a  los  “flojos”;  incluso  los  mismos  Presidentes  Municipales  permiten  a  las  autoridades tradicionales de los pueblos, que  sancionen  a  los  “flojos”  ya que de no hacerlo,  entonces  las  autoridades  locales  les  pedirán  al  municipio  que  envíen a las comunidades  a gente asalariada para cumplir con el trabajo de los que no quieren hacerlo y pues “no les conviene”.

Posible solución. Posiblemente para tratar de dar una solución al problema de la faena, sería que a fin de  darle  un  fundamento  jurídico,  se  hiciera  la  inclusión  expresa  de la faena, como  uno de los “servicios obligatorios y gratuitos”. Ya que no es posible ignorar que esta actividad  es  una  forma  de  hacer  frente  a  necesidades  colectivas  para  proveerse  de  bienes  o  servicios  que  trascienden  el  mero  interés  individual  y  que  conducen  a  compartir  las  cargas.

Ni  la  sociedad  indígena  ni  cualquier  otra  sociedad  pueden  ignorar  lo  anterior,  y  cada  una  de  ellas  ha  encontrado  su  propia  manera  de  enfrentarlos. Las  cargas  tributarias  constituyen  una  forma  típica  de  hacerlo,  tal  y  como  lo  establece  la  Constitución,  por  lo  que  de  alguna  manera  los  contribuyentes  queramos o no ”trabajamos” para el fisco, beneficiándose  de manera indirecta  el Estado y la colectividad.

Ahora bien ¿qué pasaría en caso de imponerse como una obligación el servicio de la faena? podríamos   enfrentar   otro   problema, ¿solo   los   indígenas   lo   harían?;   recordemos  que  el  artículo  2  Constitucional  establece  que  “la  conciencia  de  su  identidad  indígena  deberá  ser  criterio  fundamental  para  determinar  a  quienes  se  aplican las disposiciones sobre pueblos indígenas” por lo que podría darse el caso de   personas   que   nieguen   esta   identidad   y   sin   embargo   vivan  en dichas comunidades.

Sin  lugar  a  dudas  se  ha  convertido  en  un  problema  para  las  autoridades  tradicionales,  ya  que  por  un  lado  los  presiona  el  pueblo  y  por  otro,  pueden  verse  involucrados en una queja ante un organismo defensor de los derechos humanos, por obligar a una persona a realizar su faena.

Respecto  a  este  tema  el  convenio  169  de  la  Organización  Internacional  del  Trabajo,   que   es   el   instrumento   internacional   sobre   Pueblos   Indígenas   más   importante,  señala  en  sus  artículos  8  y  11    que  los  pueblos  tendrán  derecho  a  conservar  sus  costumbres,  siempre  y  cuando  no  sean  incompatibles   con  los derechos  fundamentales  definidos  por  el  sistema  jurídico  nacional  y  que  la  ley  deberá prohibir y sancionar la imposición  a miembros de los pueblos interesados en  servicios  personales  obligatorios  de  cualquier  índole,  remunerados  o  no,  excepto los casos previstos por la ley para todos los ciudadanos.

Lo  que  conviene  señalar  es  que  la  faena  o  tequio,  corresponde  a      una  práctica  que obedece a una cosmovisión, a una forma o formas  específicas de entender la relación entre el individuo y la comunidad, entre el hombre y la naturaleza, que nos pueden explicar tal forma de organización social; por lo que es importante analizar esta  situación,  ya  que  supuestamente  es  ilegal  obligar  a  las  personas  hacerlo,  pero  sin  embargo  esta  práctica la realizan  la  mayoría  de  las  comunidades  indígenas  de  nuestro  estado,  por  lo  que  sería  mejor  de  una  vez  invitar  a  nuestro  diputados que se pongan a analizar esta problemática, “consultando” obviamente a estas comunidades, sobre la conveniencia de legalizar o no la famosa faena.

 

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Las diferencias sociales limitan cualquier sistema de justicia.

Por Vicente L. Avendaño Fernández
Doctor en Derecho, Consultor Legal, Abogado Postulante y Académico Universitario

Un virus que ha puesto contra la pared al mundo entero, cientos de miles de vidas han sido segadas y la economía está en un momento dramático, circunstancias de las cuales nuestro país no se escapa, con el agravante de que esta crisis intensifica los grandes problemas estructurales que teníamos y tenemos.

Las dificultades existentes han sido repetidas por enésima ocasión, son muchos los autores, periodistas, académicos y hasta políticos que han mencionado los diversos puntos negativos que no nos permiten alcanzar el desarrollo.

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